RELATO DE CRISTINA GALEANO: “LA FIGURITA SELLADA”

Es con gran placer que os presento otro relato de la muy talentosa uruguaya CRISTINA GALEANO:

LA FIGURITA SELLADA

 18.30 decía mi reloj pulsera. Me estaba agachando. Apenas guardar en el cajón de la cómoda tu nuevo par de escarpines celestes, de pies a cabeza me recorrió un estremecimiento. ¡Lo hubiese jurado! ¡Intuía que algo grandioso estaba por sucederme!

Suavecito, de costado, lentamente, me senté sobre el mullido acolchado blanco con vagones y locomotoras. En ese preciso instante, con mis cuatro meses de embarazo decidí hacerte mi primer regalo. Julián, ¿adivinas que elegí entre tantos…? Algo irrompible y muy delicado. No sería peluche ni juguete a cuerda. No lo tocarías con las manos pero lo sentirías con la melodía de un recuerdo. ¿Te diste por vencido? ¡Te lo soplo!: un regalo- relato.  

 

Hijo, hace un tiempo que quiero contarte tu historia, mi historia, la historia de tu padre. ¡Es tan trascendente conocer de donde venimos…, y hacia donde vamos!

 

Shhh, si bien probablemente te vayan con el chisme que fui algo lerda para casarme. ¡No le hagas caso! Siempre se llega a tiempo, ¿para qué elegir apurada? ¡Y aquí viene lo insólito! Aunque no lo puedas creer, un buen día, después de toda una vida, en medio de un saludo, quedé flechada con mi vecino.

Él tenía fama de mujeriego, de tacaño y de solterón empedernido. Sin embargo, desde aquel día del saludo no tardó ni seis meses en adquirir este tan confortable apartamento y regalarme la alianza acompañada con cintillo con brillantes.

 

“Tic tac”, dice el reloj sobre tu mesita de luz. Mi pulso se acelera. Son las 18.45. Media hora falta para que llegue después de su consulta, el hombre, que además de atraerme, admiro y amo.

Contengo la respiración, agudizo el oído para poder escuchar el imperceptible giro de la llave en la cerradura… me pongo la mano sobre la panza.  Mmm, ¿en qué estábamos?

 

 Hijo ¡Imposible mentirte! No fue nada fácil la adaptación a vivir juntos. ¡Los dos ya veníamos con cada maña…! Sin embargo, también te remarco, apostando por nosotros, ¡le pusimos tanto empeño! Exhaustivamente, día y noche,  practicábamos la tan difícil virtud de la paciencia. Aprendimos: “Por algo tenemos dos orejas y una boca” “Negociar es ceder intercalado”  ¿Cuál fue la recompensa?: Bueno, en realidad, ahí es, cuando tú, querido, entras en escena. Entre tanto jolgorio el examen de embarazo no tardó en exclamar ¡Positivo!

 

19.00 Mirando sin ver estoy frente a tu colorida pista de autitos. Imagino cómo serás por fuera y por dentro. ¿Rubio, alto? ¿Con sobrepeso? ¿Inteligente, buen amigo? ¿Egocéntrico? ¡Oh, hijo! ¡Que miedo! ¿Qué te deparará el destino?

 

 19.13 Ahí me voló un suspiro enmarcado en proyectos: “Quizás seas doctor como tu padre,  herrero como tu abuelo, ¿original como nadie? ¿A lo mejor…?“. Ahí, ¡zas!, sintiendo en mi corazón el traqueteo de un trencito, cerrando este inolvidable regalo – relato se me destapó”la figurita sellada”: ¿Para qué estamos en este mundo?  ¿Qué es lo que trasciende y se multiplica si se comparte? ¿Lo que no se compra y se busca sin descanso? ¡Aquello…! ¡Lo importante!

 19.15  “¡Ser feliz!”, me sopló alguien…

—¡Hola mi cielo!, me saluda  tu padre desde la puerta de entrada.

—¡Apúrate mi amor! ¡Ven corriendo! ¡Siente a Julián! ¡Oh! ¡Se está moviendo!

 AUTORA- María Cristina Galeano

 cristinagaleano@netgate.com.uy

www.regalato.wordpress.com

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