BEYOND HERE LIES … NOTHING? – algunas impresiones del álbum TOGETHER THROUGH LIFE (2009) de Bob Dylan

Traducción por Carla Vanessa Gonzáles (Perú), de mi original texto inglés (disponible en esta bitácora en la entrada del 3-VI-2009 y publicada en la revista dylanita THE BRIDGE, Reino Unido, No 34 (Verano 2009), 49-51). Esta versión en lengua castellana también se ubica en la bitácora de Carla, en:
http://bob-dylan-en-peru.blogspot.com/2009/06/bob-dylan-en-facebook-primer-debate.html

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Nota: BEYOND HERE LIES NOTHIN’, título de la primera canción del álbum, significa: MÁS ALLÁ DE AQUÍ NO HAY NADA. Sigue la traducción de Carla.

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El álbum TOGETHER THROUGH LIFE ya ha producido una nueva cosecha de logros para Bob Dylan. Ha sido el primer álbum de Dylan en alcanzar el número 1 tanto en EE.UU. como en el Reino Unido, y lo ha convertido en el artista vivo más antiguo en alcanzar el top de los charts británicos (una hazaña que él ya había alcanzado en EE.UU. con MODERN TIMES), y de nuevo en el Reino Unido, en el artista distinguido – si esa es la palabra- por más largo intervalo entre sucesivos números 1. De hecho, probablemente sólo los enciclopédicos de Dylan habrán sabido que antes de este álbum, había tenido 4 números 1 en su país natal y 6 números 1, todos diferentes, en las listas británicas. El éxito sin precedentes de este álbum, entonces, sugiere que debe haber un consenso en el aire acerca de algo.

Sin embargo, en el caso británico, exámenes más detenidos revelan que los 3 previos números 1 dylanianos fueron NASHVILLE SKYLINE en 1969 y SELF PORTRAIT más NEW MORNING in 1970 –todos decididamente trabajos menores. Antes de esos 3, él se había situado durante 13 semanas en el número uno en ese país en 1968 con JOHN WESLEY HARDING, un álbum generalmente considerado un gran logro artístico pero cuyo éxito comercial tuvo mucho que ver con la oleada de solidaridad que creció con su famoso accidente de motocicleta que le hizo rozarse con la muerte. ¿Sería el éxito comercial de TOGETHER THROUGH LIFE, como el de MODERN TIMES antes de ese, menos un reflejo de la calidad del álbum que un análogo voto de simpatía, provocado por la edad del artista y la certeza de que no estará con nosotros por siempre (« it’s not dark yet, but it’s getting there » – aún no está oscuro, pero no tardará) ?

Mi sensación por ahora es que estamos tratando con un « Dylan álbum » que es  musicalmente agradable, con una producción limpia, y perfectamente escuchable, pero no uno que esté diciendo mucho de interés acerca de algo en particular. En cuanto a los discos que nos ha ofrecido Dylan en este siglo XXI, estuve y me mantengo altamente entusiasta sobre ‘LOVE AND THEFT’ (y escribí extensamente sobre ese álbum en THE BRIDGE, No 14) pero aún no estoy convencido por MODERN TIMES; e intuyo que, por todo el calor latino del acordeón de David Hidalgo, líricamente la nueva oferta tardará buen tiempo en ganarse mi aprecio.

El hecho de que todas, excepto una de las canciones son producto de la colaboración de Robert Hunter, no ayuda a la evaluación de este como un Dylan álbum, pero al igual que con sus anteriores esfuerzos de colaboración en conjunto con Jacques Levy y Sam Shepard, debemos suponer que la mayor parte del proceso de escritura ha sido del mismo Dylan (después de todo, este es, como DESIRE, lanzado como un « Dylan álbum ») pero de eso no debemos concluir obligatoriamente de que las canciones resultantes tienen que ser a priori brillantes.

L a simplicidad parece ser un sello en este álbum pero, como con NASHVILLE SKYLINE y PLANET WAVES (la última, incidentalmente, siendo otro de los números uno de Dylan en EE.UU. ) un signo de interrogación flota en el aire sobre si es la simplicidad de la feliz iluminación o la ingenua simplicidad de lo banal. Técnicamente, las canciones están construidas alrededor de claros esquemas-rimas (esto puede ser el trabajo de Hunter), son (y menos mal) más cortas y más económicas que las difusas, enmarañadas canciones de MODERN TIMES. Sin embargo, en una actual mayoría de pistas, la escritura aparece como un aguachento e insípido caldo. “Jolene” es apenas un trozo plano y sin rasgos de country blues, y (lo siento, Bob) de lejos menos memorable que la canción del mismo nombre de Dolly Parton. “Shake Shake Mama” es un etiquetado número de blues en el indistinguible molde de “The Levee’s Gonna Break”. No veo lo interesante en líneas como “Shake shake mama like a ship going out to sea” [menéate nena como un barco navegando] (¿en dónde está el parecido?) o “Down by the river Judge Simpson is walkin’ around / Nothing shocks me more like that old clown” [al lado del río Judge Simpson camina / nada me molesta más que ese viejo payaso] (quien quiera que sea Judge Simpson, es una pálida sombra de los inolvidables magistrados de canciones como « [Most Likely] You’l Go Your Way and I’ll Go Mine » o « Jokerman »). Lo que se presenta como crítica social en ‘It’s All Good’ es simplemente anémico al lado de, por decir, “It’s Alright Ma (I’m Only Bleeding”’ o aun God help us, ‘Slow Train’. La única canción que se ubica específicamente en algún lugar, “If You Ever Go To Houston” (la que Dylan eligió para estrenar el nuevo disco en vivo en Dublin el 5 de mayo de 2009, y la cual parece como si pudiese tratarse sobre algo), sí, puede ser una crítica del estado de Texas de George Bush o a la Segunda Enmienda de la constitución norteamericana, y tiene un anacronismo potencialmente interesante en la referencia a la guerra con México del siglo XIX, pero cualquier impacto que pueda tener se ve socavado por la gran inutilidad de una línea como “Mister policeman, can you help me find my gal?” (señor policía, ¿podría ayudarme a encontrar a mi chica?).

Con todo, luego de escucharlo algunas veces, comienzo a preguntarme si Dylan habría posicionado la primera canción del álbum ‘Beyond Here Lies Nothin” como una advertencia al oyente, de no esperar … nada.

 ¿Deberían los oyentes futuros tarde o temprano honrar algunas de las pistas como redimiendo este álbum líricamente decepcionante? En dicho caso, yo daría medio cobre o un centavo (“a nickel or a dime”) por  “Forgetful Heart”, y quizás “This Dream of You”. En ambos, encontramos una astilla de intertextualidad interactuando con alguna tal vez rescatable escritura. En la primera, las líneas “Forgetful heart / like a walking shadow in my brain / All night long / I lay awake and listen to the sound of pain” (olvidadizo corazón / como una sombra caminando en mi cerebro / Toda la larga noche / Me quedo despierto y escucho el sonido del dolor) recuerdan a “Macbeth” de Shakespeare (‘Life’s but a walking shadow’) (la vida no es sino una sombra que camina) y a “El cuervo” de Edgar Allan Poe, y también hay una puerta kafkiana que puede no haber existido jamás. La segunda ofrece otra vez la imaginería de Poe: ‘shadows … on the wall / Shadows that seem to know it all’ (sombras en la pared / Sombras que parecen saberlo todo). En estas dos canciones hay, quizás, un ligero parpadeo de la antigua fuerza del maestro, de las “flames in the furnace of desire” (llamas en el horno del deseo) – y, sin embargo, y sin embargo, seguramente en esta etapa de la carrera de Dylan, ¿realmente deberíamos quedarnos así, preguntándonos si acaso este álbum llega al nivel de … NASHVILLE SKYLINE?! Bob, sean cuales fueren los colores que tengas en la mente (« whatever colours you have in your mind ») , ¿no podrías habernos mostrado uno o dos más en este álbum?

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